TODO LO QUE DEBES DE SABER DE ELDEN OF RING

Durante las últimas dos semanas he recordado con ansias las, declaraciones de Shigeru Miyamoto en las que habla de sus excursiones infantiles al monte, y de cómo ese gusto por la exploración, el descubrimiento y la sensación de aventura incidieron en su obra. Y es que la sorpresa, la curiosidad y la omnipresente estampa del terreno inexplorado, han gobernado mi relación con lo último de From Software. Un viaje que ha resultado apasionante, y que me ha llevado por uno de los mundos más ricos, impactantes y bien diseñados, que he disfrutado a lo largo de mi trayectoria como videojugadorElden Ring es algo más que la herencia de la trilogía de Dark Souls, y lo es porque se detiene a reinterpretar el estado actual del mundo abierto en el videojuego, haciéndolo de forma acertada y erigiéndose como un actor significativo en su evolución. Gracias a ello, las Tierras Intermedias me han atrapado como pocos mundos lo han hecho, convirtiendo el camino hacia la Orden Dorada en un trayecto de esos que se quedan por siempre en la memoria, uno del que ahora os hablaré sin ahondar demasiado en detalles, pues todas sus sorpresas son dignas de seguir conservando ese estatus. Sin más dilación, alcémonos.

 

La escala de las Tierras Intermedias

El primer contacto con Elden Ring es tan normativo respecto a lo estipulado en el manual de diseño de From Software, que no me extraña que el apelativo de Dark Souls 4 haya brotado de forma casi instantánea. No pienso contradecirlo, pues tampoco me parece desacertado. Ahora bien, sí le achacaría que se deja fuera las otras dos grandes obras de la compañía, Bloodborne y Sekiro. Y es que, como ya comenté en la preview, nos encontramos ante algo que puede interpretarse como la culminación de un discurso. Por lo tanto, la presencia de elementos familiares, tanto a nivel mecánico como en forma de enemigos, está a la orden del día y cumple con una función muy concreta: situar al jugador y ubicarlo ante la gran novedad de esta iteración; la escala.

La escala es un elemento definitorio en Elden Ring, de hecho creo que va a jugar un papel fundamental en el acercamiento de todo aquel que no haya pasado por la obra previa del estudio. El hecho de que se trata de un videojuego adecuado para estrenarse en la fórmula soulsborne, es una idea que se ha extendido de manera más o menos generalizada. Sin embargo, la magnitud de lo que aquí se propone juega en contra de ello, pues ahora, además de parca en indicaciones e inmisericorde con el jugador, la propuesta se vuelve obtusa en cuanto al camino a seguir, por lo que le recomiendo cautela a todo aquel que ande con dudas. Además, como viene siendo habitual, para sobrepasar el clásico muro que supone el jefe de turno, el juego nos invita de forma poco sutil a explorar en profundidad, algo para lo que la experiencia previa resulta de gran ayuda.

Elden_Od_ring

En esta ocasión el mundo a explorar es un territorio conocido como las Tierras Intermedias, un reino en descomposición tras la caída de la reina Márika y la destrucción del círculo del Elden, origen del Árbol Áureo y génesis de las Grandes Runas, que terminaron en manos de los grandes señores de esta tierra; los semidioses que protagonizaron la gran guerra que sumió a la población en el caos, e inundó el continente de muerte y destrucción. Nuestro papel es el de un Sinluz, un ser devuelto a la vida por la gracia divina que persigue, como otros tantos, un asiento como señor en el Círculo de Elden.

Bajo la guía de Melina, una misteriosa doncella cuyos intereses desconocemos, nos alzaremos en el Necrolimbo y comenzaremos nuestro viaje. En ese mismo instante Elden Ring comenzará a desplegar sus artes ante nosotros, exponiendo un vasto mundo repleto de sorpresas en forma de caminos ocultos, cuevas, sepulcros, mausoleos, fortalezas, minas, ruinas y un sin fin de localizaciones vinculadas, de forma minuciosa, a un sistema de progresión que funciona con la precisión de un reloj suizo. Pero tal y como viene siendo habitual en la fórmula From Software, descubrir las vinculaciones entre todos esos sistemas de progresión y el entorno dependerá de nosotros. Por lo que serán necesarias grandes dosis de paciencia hasta dar con aquello que uno anda buscando para fortalecer al personaje y poder afrontar, con mayores garantías, el camino principal de la aventura. Es decir, aquí, más que nunca, la exploración se erige como protagonista.

 

El mundo, el verdadero protagonista

A la hora de instar al jugador a indagar, el lenguaje visual y la disposición de los entornos juegan un papel tan relevante como el que podemos encontrar en The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Esto, que tantos intuimos al jugar a la beta, se intensifica tras sobrepasar sus límites y descubrir todo el espacio que gobierna el inconmensurable Árbol Áureo. La escala le permite jugar constantemente con elementos de referencia en la lejanía, así como con superficies de terreno tan grandes que son capaces de ocultar rutas enteras a la mirada del jugador, algo que consigue gracias a la inteligente distribución de sus espacios y la situación de los Lugares de Gracia (el equivalente de este universo a las hogueras propias de la saga Souls).

De esta manera, se articula un mapa que huye de forma decidida de la concepción de un gran espacio cuadriculado. Por contra, se retuerce sobre sí mismo en una sucesión de gigantescos e irregulares entornos sobre los que el desnivel ejerce un papel fundamental para definir rutas y aislar localizaciones, convirtiendo las necesidades del hardware (refiriéndonos a las cargas) en una oportunidad para favorecer la exploración del terreno. Así, la búsqueda del camino a seguir se transforma en otra pieza fundamental del gran puzle, haciendo gala de un nivel de artesanía pocas veces visto en la escala que maneja, y sirviéndose de ello para regular su ritmo, presentando, de modo sutil, los siguientes eslabones de una cadena de progresión que resulta meticulosa. Por lo que si decidimos desviarnos en exceso, o pretendemos tirar por la vía rápida, veremos como la dificultad se eleva significativamente.

Pero al viajar por las Tierras Intermedias resulta casi imposible obviar sus propuestas, por lo que ser capturado por sus grutas ocultas, por sus misteriosas edificaciones, o por las exquisitas intrigas de sus NPC’s, se convertirá rápidamente en norma. Por suerte, cuanto más cedamos a sus encantos, más ahondaremos tanto en los sistemas del juego como su rico trasfondo y, como consecuencia, aumentarán nuestras posibilidades de afrontar con éxito el próximo reto. Todo esto se traduce en una serie de elementos, como cuevas, minas, sepulcros o fortalezas, que se tornan recurrentes y son, en realidad, los custodios de todo aquello que necesitamos para superar la aventura; desde equipo hasta cenizas de guerra, espíritus, hechizos, piedras de forja e incluso bendiciones divinas.

La heterogeneidad como base de su sistema de combate

Y es que con Elden Ring, Hidetaka Miyazaki da media vuelta y se aleja de la corriente de sustracción que había seguido desde el primer Dark Souls hasta Sekiro, presentando la heterogeneidad de enfoques jugables más amplia que jamás haya ofrecido el estudio. A la diversidad de sus clases hay que sumarle el nuevo sistema de invocaciones de espíritus, la posibilidad de añadir habilidades adicionales a nuestras armas a través de las cenizas de guerra, el combate a caballo y las habituales invocaciones del multijugador. El abanico de posibilidades es enorme, y comienza con unas clases que, en esta ocasión, me han parecido más distantes entre sí, con un guerrero perfecto para el jugador experimentado, un samurái muy atractivo en cuanto a posibilidades, y un sistema de magias que se siente familiar, pero que presenta novedades que lo hacen más atractivo en forma de hechizos, milagros y poderes draconianos.

Con el mando en las manos, la base de su sistema de combate recuerda poderosamente a un Dark Souls 3 vitaminado, en el cual la postura ha ganado mucha relevancia, y el salto y el combate a caballo se sienten como los elementos más distintivos de la propuesta. Por otra parte, Torrentera, la montura que recibiremos de manos de Melina al principio del juego, significa para Elden Ring lo mismo que la paravela para la última aventura de Link; se trata del elemento capaz cohesionar el intrincado diseño de su gigantesco mundo gracias a su naturaleza espectral y su doble salto. Dos soluciones tan simples como elegantes que agilizan enormemente la navegabilidad, facilitando el viaje hacia nuestro próximo gran destino.

 

 

 

 

 

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